Skip to content

La Esperanza de Nohemí

Nohemí Hernández tiene 26 años de vivir en Los Brasiles, en ninguno de estos años el agua ha llegado a su casa. Esto hace que sus días sean más largos y pesados.

Todos los días se despierta muy temprano, se da prisa en preparar desayuno, lavar trastes, limpiar, ir a jalar agua, lavar … Casi es medio día y siente que no le da tiempo de nada, ¡por suerte sus hijos ya crecieron! Esta es la suerte que corren otras 51 mujeres que habitan en Los Brasiles, una comunidad rural de La Concordia (Jinotega)

"Criar a mis hijos fue difícil, tenía que dejar dormido al más pequeño para poder ir a lavar. Venía sudada de traer agua, iba con la maleta de ropa, la hamaca, el niño, y de allá para acá venia con la maleta de ropa mojada, el niño, la hamaca. A veces lloraba, me afligía ver que no podía lidiar con tanto. Todos mis hijos estaban chiquitos, era difícil, es un montón de ropa lo que usa un niño pequeño, y además debía mandar a los más grades a la escuela. Es pesado para las mujeres, porque somos las primeras que nos levantamos y las últimas que nos acostamos, a veces hasta nos enfermamos porque tal vez uno se agita en la casa haciendo los oficios y después tenemos que ir hasta los estanques a lavar o a traer agua" señala.

Acceso a agua

La única fuente de agua de esta comunidad son los "estanques" orificios artificiales para captar agua de lluvia. Es agua estancada no apta para consumo humano, sin embargo, cuando la sed aprieta la comunidad la usa incluso para tomar.

Casi es invierno en La Concordia y esto alegra mucho a Nohemí, es un alivio. Cuando está lloviendo recoge agua en los canales de su casa y la usa para conocer frijoles y hacer café, esto le ahorra algunos viajes a los estanques y le permite preservar el agua para tomar que le regalan de una comunidad vecina.  

"Desde hace dos años la comunidad El Quebracho nos regala agua potable, mandamos a traer cuatro pichingas de treinta litros a la semana. La economizamos y cuando tenemos un agua media limpia de otro lado entonces la hervimos, el agua de lluvia también la usamos y cuando no llueve vamos a buscar agua en los estaques, a veces se pone limpia y hay días que no se puede usar ni para bañarse. Antes bebíamos agua de ahí porque no teníamos donde ir a traer, había gente que la cloraba, había gente que la hervía, y había gente que la tomábamos así nomás. Cuando no hay agua limpia se toma de esa" afirma Nohemí.

Seguridad

El miedo y la vergüenza acompañan a Nohemí cada vez que desea darse un baño. Está expuesta a la mirada de cualquier persona que pasa cerca del estanque.

"Cuando voy a lavar ropa, aprovecho para bañarme y jalar un balde de agua. Es peligroso, en una comunidad vecina ya hubo un caso que un hombre se subía a los árboles a ver a las muchachas, gracias a Dios lo vieron y lo denunciaron. Si lo agarran a uno en una parte sola ¿qué testigo es una mujer para un hombre?  un hombre tiene más fuerza que uno. Uno no se baña tranquilo, y hay veces ni se baña bien por miedo que lo encuentren bañándose" nos comparte.

Limitaciones

La carencia de agua potable no solo roba el tiempo y seguridad de las mujeres: su salud, talentos y sueños se ven amenazados.

"No tener agua me limita en muchas cosas, ahora peor con la pandemia. Es necesario estarse lavando las manos más seguido y tener todo aseado, pero sino tenemos agua ¿cómo vamos a hacer? ¿de dónde vamos a agarrar agua para estarnos lavando las manos a cada rato? ¿cómo vamos a cumplir con eso? No podemos cumplir porque no tenemos agua suficiente. De igual forma sí queremos poner un negocito necesitamos agua: jalando agua se hace más grande la carga" lamenta Nohemí.

Una esperanza

El agua está por cambiarlo todo en Los Brasiles. Water For People construirá un sistema de agua potable y la comunidad rebosa de alegría.

Nohemí ya está haciendo planes: "Yo le digo a mi esposo que voy a hacer un baño, poner un inodoro, a comprar un lavandero, y hasta le digo el lugar donde lo voy a instalar. Uno sueña en grande, porque cuando uno no ha tenido algo y lo ha deseado tanto y lo necesita tanto, tiene prisa por cumplir sus sueños. Con un baño en mi casa todo cambiaria porque uno se baña más tranquilo y lava más tranquilo, hace una cosa y hace otra, aprovecha el tiempo"  

La historia de Nohemí continúa escribiéndose, su esperanza es grande y nos muestra el poder del agua.  Un recurso que hace la vida más prospera, segura, saludable, y vuelve una comunidad rural un lugar donde es posible hacer los sueños realidad.

This image has an empty alt attribute; its file name is IMG_0062-1024x683.jpg