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Saneamiento: el negocio en el que todos ganan

Qué pasaría si mientras construyes tu unidad sanitaria te dieras cuenta que te faltan unos cuantos clavos para finalizar? Este escenario no es extraño, pero si vives en una ciudad donde no hay ninguna ferretería y debes viajar varios kilómetros para encontrar una, entonces significa invertir más dinero y tiempo del que ya tenías contemplado o incluso disponible.

Esto sucedía hace cinco años en La Concordia, un municipio de Jinotega con más de mil novecientas viviendas, la mayoría de ellas con letrinas, donde mantener la higiene representa un problema para casi un 30% de viviendas entrevistadas durante el Monitoreo 2020 impulsado por Water For People.

 Pero las cosas cambiaron cuando una familia decidió apostar por su pueblo, e invertir en un negocio que nadie tenía: una ferretería.

Vamos a montar una Ferretería

Allan Zeledon y su esposa Arlen Rodriguez tenían varios años contemplando el proyecto de una ferretería. La motivación era estar juntos, pues Allan se dedicaba a vender productos y debía viajar de una ciudad a otra: "Mi esposa ya tenía la Miscelánea, así que un día nos fuimos al Mercado Oriental, en Managua. Nosotros creíamos que llevábamos una cantidad grande de dinero y salimos con dos cajitas en la mano (risas), en esas cajitas venia toda nuestra ferretería. Hoy eso se nos ha multiplicado en un setenta por ciento", señala Allan.

Allan está orgulloso de poder asesorar a quienes desean construir una unidad sanitaria. Sabe que mantener un buen servicio y aconsejar a sus clientes es muy importante para el desarrollo de los proyectos de las familias de La Concordia.

Tiene materiales de construcción como ladrillo, cemento, hierro, tubería sanitaria, una línea de inodoros, y artículos ferreteros en general. La mayoría de sus clientes habitan en las comunidades rurales, y los fines de semana bajan al pueblo a buscar lo que necesitan.   

El rol del ferretero

Muchas de las personas que visitan la Ferretería de Allan y Arlen llegan a buscar los productos para sus instalaciones sin tener muy claro que tipo de tubería deben usar, o si el dinero que tienen será suficiente, Allan siempre se muestra dispuesto a ayudar: "El principal problema de las familias es económico, aquí hay mucha pobreza. Así que cuando las personas se deciden a invertir les asesoro según lo que dice la Norma, y les indico el material correcto para que no malgasten su dinero en algo que no va a funcionar. El segundo problema es desconocimiento de tecnologías sanitarias, por eso muchas veces las cosas se hacen como se han hecho siempre" dice.

Dinamización del mercado

Desde agosto de este difícil año 2020, Allan inicio a notar que algo estaba cambiando: se incrementó la demanda de tubería en un 25% en comparación con el invierno pasado. Esto se debe a que la municipalidad, en coordinación con Nuevo FISE, Plastitank y Water For People puso a disponibilidad de los ciudadanos un Incentivo Municipal a la inversión de Saneamiento (IMIS), este consistía en apoyo para que las familias invirtieran en su unidad sanitaria con la tecnología biodigestor.

 Allan y Arlen entienden muy bien que cuando la cadena de valor se dinamiza, todos salen ganando. "Son pocas las familias que tienen un sistema sanitario seguro, y este tipo de iniciativas da un movimiento grande al pueblo: esta dando trabajo, yo vendo más, los albañiles de aquí tienen más trabajo, incluso mi esposa esta vendiendo más en la Miscelánea, porque ese dinero se gasta en la localidad" menciona.

Además, cuando la inversión en saneamiento empieza a ser una practica tiene un efecto dominó: "cuando las personas miran el ejemplo de sus vecinos y los beneficios que trae, se animan a invertir también, porque miran que funciona. Por eso creemos que la demanda de equipos seguirá incrementando" apunta Arlen.

Un buen negocio

El saneamiento es un buen negocio para todos. Además de generar ganancia y estabilidad a los emprendedores locales es una inversión para la salud de las familias: debido a menos contaminación hay menos enfermedades, menos gastos en salud, y mejor calidad de vida.

"Esto ha sido un aprendizaje bonito, porque conforme vamos avanzando vamos viendo las necesidades y mientras asesoramos vamos aprendiendo de la gente. Ahora gracias a Dios estamos acá trabajando con la familia, juntos, y en nuestro pueblo, que es uno de los anhelos que teníamos" finaliza Allan.