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Lucía y lo que trajo el agua

Lucia Diaz tiene 36 años, quince de ellos los ha vivido en la comunidad El Zacatón, La Concordia.  La vida aquí no es fácil. Esta zona del país está catalogada en pobreza extrema, lo que indica que sus habitantes carecen de vivienda adecuada, servicios básicos suficientes, educación, independencia económica y que varias de sus familias viven en condiciones de hacinamiento. Esta es la realidad de Lucía, y de ella está saliendo con valentía y capacidad de organización.  

Contrajo matrimonio siendo una adolescente, como la mayoría de las jóvenes de la zona pronto quedo embarazada. "Cuando mis hijos estaban pequeños sufría mucho por falta de agua, me tocaba caminar unas cien varas para traer agua para tomar, para cocinar agarrábamos agua de pequeños manantiales", apunta.  

Con cuatro hijos tenía mucha agua que recoger, ¡y agua que no era para consumo humano! "El camino era incomodo y con muchas cuestas. Duraba unos 10 minutos caminando por cada viaje y hacia cinco viajes al día.  Ahora han examinado esa agua y sale contaminada" cuenta con asombro.  

Hay algo que está cambiando en El Zacatón y Arenilla, y con ello la vida y posibilidades de sus habitantes: un proyecto de agua ha llegado para abastecer a más de 400 personas que ahora tomaran agua segura. 

La comunidad se organizó. Sus habitantes se reunieron con la alcaldesa y posteriormente Water For People asesoró la construcción del nuevo sistema por bombeo eléctrico, las familias aportaron sus ideas, dinero y trabajo.  

¿Y qué hizo Lucia? Después de trabajar al lado de su esposo por 18 años: arrancando papa, sembrando repollo, alistando huertas… ¡Vio una oportunidad en la llegada del proyecto!  "Hace cuatro meses empecé a vender comida, al inicio solo ofrecía tacos y enchiladas, luego me arriesgué a preparar comida. Me ha ido muy bien, ahora vendo de treinta a cuarenta platos al día" señala.  

El crecimiento del emprendimiento ha permitido a Lucía comprar un refrigerador para su negocio: ya puede ofrecer bebidas heladas, además ya no le faltará hielo ¡el agua estará en casa!  

"Como comunidad estamos felices. La vida va a cambiar porque me le va a dar valor a mi solar, ya no voy a andar con ese balde tan pesado todos los días y a cada ratito. Además, como mi negocio fue creciendo, pude recoger el dinero y entregarlo al Comité de Agua, porque yo sé que como comunidad tenemos que poner nuestro aporte" afirma.  

Lucía va ganando independencia económica, pero sabe que puede crecer más. "Para cocinar también me va a ayudar tener agua, ya no me voy a atrasar. Sin embargo, agradezco que como mi esposo sigue trabajando al día me puede ayudar a jalar agua cuando viene, porque me mantengo muy ocupada, o los niños me ayudan, pero les quita tiempo, porque luego caminan para llegar al colegio." Anota.  

El día que llego el agua a Zacatón todos estaban felices, también Lucía. "Es una vida diferente, teníamos fuentes de agua, pozos, pero no son aguas higiénicas como ahora. Además, algunos caminaban hasta un kilómetro para buscar agua, ahora tenemos el servicio en nuestra casa" nos compartió muy emocionado José Rafael Gutierrez Moreno, presidente del Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS)  

La espera terminó para todos.  

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